RICHARD DONOVAN: CUANDO LA VIDA ES UNA AVENTURA


Cuando parecía encarrilarse en una vida absolutamente normal, como un oficinista más, la muerte de sus padres detonó en él una búsqueda frenética por alcanzar la felicidad haciendo lo que realmente quería hacer.

Así, hoy es el organizador de los maratones más extremos y exclusivos del mundo. De polo a polo, de continente a continente, más que carreras ofrece a los participantes verdaderas experiencias, actividades únicas en lugares únicos. Y su objetivo es plasmar esa sed de aventura en cada corredor, para grabarlo a fuego en sus memorias.

Trascendencia, libertad y felicidad. Tres conceptos que retratan a Donovan, un verdadero personaje de la ultra aventura que tiene a Chile como protagonista de sus andanzas. Inagotable.

¿Cómo nace tu conexión el deporte?
Mis hermanos mayores estaban involucrados en diferentes actividades y deportes, y supongo que fue inevitable encontrar mi propio nicho. Mi hermano mayor, Denis, era jugador de cartas, uno de los mejores del mundo. Gerard fue un experto en judo cuando era joven, aunque más tarde se convirtió en un novelista mundial, e incluso ha sido nominado para el Premio Booker. Paul, que es solo tres años mayor que yo, sobresalió en casi todos los deportes que realizó y se convirtió en un medallista de Mundial de Atletismo y corredor olímpico.

Creo que tener hermanos que estaban tan involucrados en actividades competitivas me animó a seguir su ejemplo. Ciertamente no fui empujado a los deportes por mis padres, sino que fue una decisión propia y mis primeras actividades deportivas fueron el rugby y el atletismo. Además crecí en un barrio de clase trabajadora en Galway, Irlanda, y el deporte es protagonista en esos barrios.

¿Cómo es ser hermano de un competidor olímpico? ¿Participaste en su formación o proceso?
Mi hermano Paul era un gran atleta y yo admiraba sus logros. Cuando estaba en el colegio ganaba campeonatos irlandeses y carreras internacionales con muy poco entrenamiento. Fue reclutado por la Universidad de Arkansas, y corriendo por ellos se convirtió en el campeón colegial de Estados Unidos en 1.500 y 3.000 metros. A los 20 años corrió una milla en 3:55 y clasificó para los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 1984 en 1.500. En 1987, fue el corredor de 3.000 metros indoor más rápido del mundo, aunque fue derrotado y quedó en el segundo lugar en una carrera muy táctica del Campeonato Mundial de Indoor.

En esa época yo entrenaba con él a veces -en sus entrenamientos fáciles-, porque venía a casa durante los veranos. ¡Sus entrenamientos fáciles eran correr la milla (1.62K) bajo los 6 minutos!
En 1987 tuvo una grave lesión en la rodilla que lo dejó fuera del deporte por casi tres años. Empecé a correr con él cuando volvió a entrenar en 1990. Con todo su talento, rápidamente llegó a ser lo suficientemente bueno como para llegar a las semifinales de los 5.000 metros en los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992, a pesar de estar completamente inactivo un par de años antes. Por lo tanto, para responder a la pregunta: sí, yo solía correr con él a menudo (en sus carreras fáciles...), y, por supuesto, siempre lo seguí a lo largo de su carrera, aunque solo fuera desde el banquillo.

¿En qué deportes has estado involucrado?
Jugué rugby toda mi vida escolar y hasta el nivel U-20 en algunos clubes. También corrí competitivamente mientras estuve en la escuela y tuve un éxito moderado, llegando a ubicarme entre los seis primeros de Irlanda en 1.500 metros, y entre los diez primeros en cross country. Sin embargo, me alejé de la competición y el rugby en mis años 20. Después hice algo de artes marciales por un tiempo.

¿Y en qué momento pasaste a ser un corredor extremo, llamado por la aventura?
Como te contaba, tras la escuela dejé de correr por completo, lo cual no fue una buena idea porque perdí mi estado físico. Trabajé como economista y empecé a engordar. Al igual que muchas personas, encontré excusas para no correr más. Sin embargo, la muerte de mis padres cambió todo. Mi padre había decidido en vida que su cuerpo fuera donado a la ciencia, y eso es lo que se hizo. Y por esas cosas del destino nos devolvieron su cuerpo el mismo día que murió mi madre. Por lo tanto los enterramos juntos, y ver eso me hizo introspectivo, cuestionar el sentido de la vida a un nivel profundo. Me di cuenta de que no había perseguido las cosas que debía tener. Seguí lo que era bueno en lugar de lo que era bueno para mí. Pero perseguir lo que es bueno no necesariamente trae satisfacciones. Algo faltaba en mi vida. Yo estaba desconectado, no había pasión en ser economista. Siempre tuve sed de aventura y exploración, pero nunca actué correctamente en esa dirección. ¡Solo porque eres bueno en algo no significa que sea bueno para ti! Así que decidí cambiar, casi de la noche a la mañana. Quería hacer algo significativo para mí y en memoria de mis padres. Me había arrepentido de no embarcarme en la aventura, pero empecé a leer sobre ultramaratones y otros desafíos en lugares extremos, y me sentí muy atraído por esa idea.

Después de eso, realizaste desafíos increíbles. ¿En qué carreras extremas has estado?
Ya adulto, corrí el Maratón de Polo Sur, Antártida 100K, Maratón del Desafío Everest, la Carrera de 100 Millas del Himalaya, Maratón de Sables, Maratón de la Selva, la Trans 333, el Cruce de Atacama, el Maratón del Camino Inca, Campeonatos Mundiales, Campeonatos de 24 horas y, por supuesto, he dirigido mis propios desafíos individuales en maratón (7 maratones en 7 continentes), récord mundiales en cinta y tres continentes (Norteamérica, Europa, Sudamérica).

También estuviste en la primera carrera que se llevó a cabo en el Polo Sur... ¿cómo fue esa experiencia?
El South Pole Marathon fue una experiencia que me cambió la vida. Antes de 2002 no había un maratón en el Polo Norte o el Polo Sur, o en cualquier lugar de la parte continental de la Antártida. La carrera del Polo Sur fue la primera de una serie de 7 maratones y ultramaratones en 7 continentes para mí ese año, y yo estaba corriendo todos estos eventos en memoria de mi padre y mi madre. Además, quería recaudar dinero para sus obras de caridad favoritas, que eran una humanitaria y otra de bienestar animal. Me tomó un tiempo para emprender este cambio de estilo de vida, pero dentro de un año volví a correr, y tenía el plan de correr carreras extremas en todos los continentes en 2002. En la Antártida yo estaba corriendo a un nivel que nunca tuve antes, y con mucha emoción personal gané el Maratón del Polo Sur en su memoria. Yo era desconocido antes del evento, pero vencí a Dean Karnazes, el conocidísimo corredor ultra de los Estados Unidos. La victoria me inspiró para ir al Polo Norte y correr allí, lo que por supuesto más tarde se convirtió en una carrera.

Justamente, ¿por qué saltaste de competir a organizar este tipo de carreras extremas?
Después de correr 7 maratones en 7 continentes en 2002, me di cuenta de que había oportunidades para crear nuevas carreras basadas en mis experiencias. Pensé que existirían otras personas como yo, que sentían la necesidad de hacer algo diferente, y comencé a trabajar en la creación de eventos donde la gente pudiera experimentar la verdadera aventura, visitar una ubicación extrema y ganar el derecho de estar allí haciendo algo físico, es decir, corriendo un maratón. En resumen, pensé que podría crear eventos que más que carreras fueran “experiencias” o momentos de cambio en la vida de otras personas. Comencé con el maratón del Polo Norte, y después agregué el Ice Marathon en la Antártida, el Volcano Marathon en Atacama y el Desafío de los 7 Continentes (World Maratón Challenge).

Cuéntanos más sobre las carreras que organizas...
El Maratón del Polo Norte se lleva a cabo en el Polo Norte Geográfico en el Océano Ártico y es el maratón más septentrional del mundo. El Ice Marathon se realiza en Union Glacier, Antártida, y es la única carrera oficial dentro del Círculo Antártico. Obviamente es el maratón más austral del mundo. El Maratón del Volcán, o Volcano Marathon, se realiza en la tierra de ustedes, Chile, cerca de San Pedro de Atacama, en el Desierto de Atacama. Es el maratón desértico más alto del mundo, comenzando a una altura superior a los 4.500 msnm. El World Maratón Challenge implica a los competidores correr 7 maratones en 7 continentes en 7 días, todo en menos de 168 horas. También he organizado otros eventos, pero que no tienen calendario anual fijo, por ejemplo, los Campeonatos Mundiales de  Ultra Maratón, una carrera de bicicleta de montaña en el Polo Norte y un triatlón de invierno en la Antártida (correr, montar en bicicleta y hacer esquí de fondo).

Produces carreras difíciles y caras por su entorno, logística y ubicación. ¿Qué aspectos de cada una de esas carreras destacas?
Sí, se trata de carreras costosas, pero en muchas de estas carreras es más barato conocer los lugares yendo a mis carreras que si cada persona intentara llegar por cuenta propia. Entonces no es caro si además se considera que ofrezco un evento profesional con fotos, video, respaldo médico, exposición a medios globales, etc. Esto gracias a que mantengo buenas relaciones con operadores logísticos, arriesgándome a alquilar aviones, haciéndolo año tras año.

He estado trabajando con los rusos en el Polo Norte desde que fui por primera vez en 2002. Con ellos tengo una relación muy estrecha y respetuosa. Llevo más gente al Polo Norte que nadie y, como no hay tierra ahí, todos los años en marzo mis colegas rusos lanzan en paracaídas un tractor y también a su personal; su misión es encontrar un pedazo de hielo adecuado que sea capaz de recibir un avión aterrizando en él. Luego preparan una pista de aterrizaje con el tractor. Se crea entonces un campamento con  carpas y se hacen los arreglos para atender a los visitantes del maratón. Esa es una gran hazaña logística, y conociendo estas historias puedes imaginar los costos asociados a la organización de cada evento. Afortunadamente, el costo del campamento se comparte con otros visitantes del Polo, como los científicos y los esquiadores, pero es un logro interesante cada año llevar gente hasta el Océano Ártico, hacer que se paren en el Polo Norte exacto y correr un maratón... ¡Y en una forma segura!

¿Qué carrera ha sido la más difícil de producir logísticamente?
Es difícil determinar cuál es la más difícil de producir, pero es probable que sea el World Marathon Challenge. La idea de viajar a los 7 continentes en 168 horas es casi incomprensible para muchas personas. Cuesta imaginar eso, una verdadera vuelta al mundo contra el reloj. La planificación logística y los arreglos son enormes. En cuanto al Polo Norte, es un evento que se ejecuta en el Océano Ártico congelado -reitero: no hay tierra-, y presenta su propio conjunto de peligros y retos únicos. Creo que tengo éxito con estos eventos porque no entro en pánico fácil, no tengo miedo al riesgo, y tengo buena relación con la gente que trabajo para hacer que las cosas funcionen. Tengo fe en mí mismo, no reacciono a las presiones de otras personas y sus preocupaciones no me influyen.

También has sido protagonista de expediciones, como cruzar continentes corriendo...
Sí, he atravesado Norteamérica (5.000 km), Europa (3.000 km) y Sudamérica (1.800 km), durante un período de 24 meses. Estoy planeando correr a través de la Antártida en diciembre de este año. Son 1.600 km en la ruta más corta.

Para este último desafío, partiré de la costa en la plataforma de hielo de Ross, subiremos al glaciar Leverett hasta la meseta polar a 2.835 de altitud y luego hacia el Polo Sur, en un tramo de 600 km. Espero hacer esto de una manera no asistida y transformarme en la persona más rápida en llegar al Polo Sur desde la costa. El resto del viaje a través del continente hasta Hércules Inlet (1.000 km más) lo haría con apoyo, como cualquier recorrido transcontinental. Para la primera parte tendría un pequeño trineo atado a mí con un peso total de 50kg, incluyendo una tienda de campaña, ropa de cambio, saco de dormir, alimentos y combustible para derretir el hielo. Sin embargo, el objetivo principal es simplemente correr por el continente.

Has estado muchas veces en nuestro país... ¿cuál es tu conexión con Chile?
Me encanta Chile y he estado en el país por lo menos en 20 ocasiones desde 2002. Punta Arenas es el punto de partida para el Ice Marathon en la Antártida, así que todo el mundo debe reunirse conmigo allí en noviembre de cada año. También he organizado el Volcano Marathon cerca de San Pedro de Atacama desde 2013 y, por supuesto, la parte sudamericana del World Marathon Chellenge se ha llevado a cabo en Punta Arenas cada enero desde 2015. Mi más reciente carrera transcontinental involucró correr desde la Costa Atlántica de Argentina a la Costa Pacífica de Chile. Creo que no hay mejor país en el mundo: la gente, el paisaje diverso, Chile es simplemente increíble.



   



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