BANDA ILIOTIBIAL: SÍNTOMAS Y TRATAMIENTO CUANDO HAY TENDINITIS


Por Dr. José Antonio Alemparte, Centro de Medicina Deportiva Clínica Santa María.
 
La tendinitis de la banda iliotibial o fricción de la fascia lata es una condición que frecuentemente se presenta en corredores. El origen de esta lesión es la sobrecarga de entrenamiento.
 
Hay muchas maneras de hacer sobrecarga. Por ejemplo, una de ellas es dejar de correr un tiempo y pretender volver a correr al mismo ritmo al que se corría antes, de una vez. O, simplemente aumentar el volumen, la velocidad y la pendiente en forma simultánea. Son muchas las variables que uno puede regular en términos de la carga y hay personas que son más susceptibles a tener lesiones de sobrecarga que otras; además hay tejidos que son más susceptibles que otros.

La fascia lata es uno de esos tejidos delicados que pueden presentar problemas de sobrecarga frecuentemente en corredores. El correr en pendientes es también un factor de riesgo para la inflamación de esta estructura.

Síntomas

Los síntomas de esta afección suelen ser poco llamativos en un principio. Destaca el dolor en la parte de afuera de la rodilla que se puede presentar durante el ejercicio o actividades de flexo extensión, como por ejemplo subir y bajar escalas. También puede presentarse como inflamación en esa parte de la rodilla.

Tratamiento

Lo que hay que entender es el mecanismo que produce la lesión para poder tratarla y curarse. La vida del tendón de la fascia lata consiste en rupturas pequeñas que se producen durante el ejercicio y que son reparadas por las células que habitan en ese tejido. Cuando el ritmo de ruptura es mayor que la velocidad de reparación se establecen múltiples pequeñas roturas que terminan por doler. Esa es la verdadera génesis del problema.

Es por esto que el tratamiento de esta lesión consiste en bajar la carga y mejorar las condiciones locales de la fascia lata con kinesioterapia.

Bajar la carga puede ser parar de hacer ejercicio, o simplemente un reposo activo, que quiere decir menos carga sin dejar de hacer ejercicio. Qué camino tomar va a depender de la cantidad inflamación, el tiempo de la lesión y cuáles sean las motivaciones individuales que tenemos por delante.

El tratamiento kinésico incluye ultrasonido, electro estimulación, tens, calor o frío superficial como fisioterapia y, además, ejercicios de rango y elongación de la banda, el retináculo de la rótula y de la fascia lata proximal en la cadera. Además, son útiles los masajes, el fortalecimiento del muslo -con énfasis en los abductores de la cadera-, y ejercicios propioceptivos y ergométricos.

Bajar la carga significa ajustar el plan de entrenamiento a la aparición del dolor. Deberíamos empezar con 20 minutos de trote alternos, despacio, sin pendiente e ir aumentando progresivamente la carga conforme la rodilla no duela.
 
Es extraordinariamente raro tener que llegar a otro tipo de tratamiento como las cirugías en esta patología.

Una vez recuperado de la parte más aguda, el retorno a la actividad deportiva y eventualmente a la competencia debe ser muy cuidadoso, sobre todo respecto de la cantidad de entrenamiento y los ejercicios de flexo extensión forzada de la rodilla. Debemos cuidar las cargas del trote en cerro o pendientes.



   



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