¿DEBO ELONGAR ANTES Y DESPUÉS DE CORRER?


Por Cristián Sieveking Vera. Ultramaratonista, experto en biomecánica de corredores
 
Ante dilemas como éste y tantos otros siempre he usado el sentido común y la prueba personal para encontrar la respuesta. El tiempo y los resultados han ido demostrando que, por lo menos, las opciones B funcionado muy bien.
 
Uno de los temas más conflictivos dentro del mundo del deporte se refiere a si hay que elongar o no para evitar lesiones y o para mejorar el trote, en nuestro caso. Antes la respuesta era un rotundo “Sí”, pero tal como me aventuré a decir cuando todavía no era políticamente correcto, ya han ido apareciendo artículos y estudios avalando la opción de que NO hay que elongar por esos conceptos.
 
Hace ya bastantes años, cuando planteaba esta opción, me miraban con reticencia. Hoy todavía sucede, pero con menos rechazo.
 
¿Qué es lo que dice el sentido común?
 
1.- Hay que partir sabiendo que somos seres con un diseño perfecto para correr, que correr y caminar son igualmente naturales para nosotros y que quizás sin esta habilidad no haríamos sobrevivido como especie. Entonces, debemos mirar a la naturaleza, ver qué hacen los demás animales mamíferos antes y después de correr, y la respuesta aparece de inmediato… ¿O se imaginan a un conejo elongando antes de arrancar del zorro?
 
2.- Si analizamos los deportes donde un cuerpo elongado es necesario nos daremos cuenta de que la forma de elongar, es decir, la posición que tomamos cuando hacemos la elongacion, está directamente relacionada con los músculos, ligamentos y tendones que usaremos en estos deportes. Por ejemplo, correr saltando vallas, gimnasia rítmica o kárate; en estos deportes hay que elongar las zonas que se usarán. Cuando aplico esto a correr, no puedo encontrar ninguna posición de elongación que se acerque a los músculos, ligamentos y tendones que usaré.
 
3.- Los grupos étnicos que se han mantenido corriendo en la historia y que han tenido menos variación es sus estilos de vida son los Rarámuris, indigenas de México que habitan la Sierra de Tarahumara. Son personas que corren normalmente distancias de 50 a 80 Kilómetros y jamás han elongado. Demás está decir que la tasa de lesiones es mínina.
 
4.- Al correr y usar los músculos en cualquier actividad se producen microrupturas de las fibras, otras quedan dañadas y otras intactas que son las que se han fortalecido. Sabemos que después de correr hay leves o no tan leves inflamaciones articulares. Si estiramos estas zonas, lo que realmente estamos haciendo es separar las fibra rotas, romper las que estaban dañadas, sobre estresar las articulaciones y tendones.
 
Por lo tanto, sugiero no elongar ni antes ni después de correr, solo a horas distantes del trote. A las personas que entreno les sugiero encarecidamente que supriman la elongación inmediatamente antes y después de correr. También sugiero no hacer varias cosas más, pero eso será tema de otra “Opción B”.
 
Hay que dejar BIEN CLARO que no estoy diciendo que no hay que elongar, lo que sostengo es que el que lo quiera hacer que lo haga sin problemas, pero lejos de la hora de correr, o mucho antes o mucho después y nunca cercano a un trote largo (con “cercano” me refiero a varias horas antes o después de los entrenamiendos diarios o a tres días de un entrenamiento largo o muy intensivo).
 
No existe evidencia científica alguna que demuestre que elongar antes y después de correr prevenga lesiones o mejore el rendimiento. Al contrario, sí hay estudios que dicen que elongar en algunos casos provocan lesiones.
 
Para más información escríbeme a [email protected].
 



   



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